Técnicas de reforma del pensamiento en los grupos de persuasión coercitiva desde una perspectiva psicosocial.

 

El fenómeno de pertenencia a los grupos de persuasión coercitiva, también denominados grupos de dinámica sectaria o sencillamente sectas, es un serio problema socio-político y personal, que afecta a alrededor del 0,9% de la población tanto española como europea. Las dificultades a la hora de abordar este campo de estudio son, además, amplias, pues a la complejidad del fenómeno habría que añadir tanto la falta de consenso en los principales términos objeto de análisis, como la diferente perspectiva, generalmente parcializada, desde la cual se puede afrontar su estudio: psicológica, sociológica, religiosa, jurídica,
etc. En el presente trabajo se delimitan los principales conceptos y se adopta una perspectiva psicológica para, partiendo de los modelos establecidos tanto generales como propios del estudio de este tipo de grupos, enumerar y describir detalladamente las diferentes técnicas de reforma del pensamiento que culminan con un proceso de conversión cuya meta es que el sujeto adopte una nueva identidad social que predomine sobre la propia.

Palabras clave:

Grupos de persuasión coercitiva; técnicas de reforma del pensamiento; sectas; grupos de dinámica sectaria.

Sumario:

1.- Introducción.

2.- Conceptualización. 2.1.- Lavado de cerebro vs. Técnicas de reforma del pensamiento. 2.2.- Técnicas de reforma del pensamiento y procesos afines.

3.- Teorías y modelos relacionados con la adhesión sectaria. 3.1.- Teorías generales. 3.2.- Modelos explicativos. 4.- Técnicas de reforma del pensamiento. 4.1.- Técnicas de control del ambiente. 4.2.- Técnicas de control emocional. 4.3.- Técnicas de control de la conducta. 4.4.- Técnicas de control del pensamiento. 4.5.- Técnicas de control de la información. 4.6.- Técnicas de control del lenguaje. 4.7.- Generación de estados disociativos.

5.- Conclusiones.

6.- Referencias bibliográficas.

1. Introducción

Pertenecer a un grupo de persuasión coercitiva (o de dinámica sectaria) es un hecho que puede generar consecuencias indeseables o negativas en la esfera personal, familiar, social y laboral de un sujeto, pero también se configura como un problema social con implicaciones jurídicas, económicas y políticas.

Entre las consecuencias más preocupantes que se pueden mencionar a nivel personal, se encuentran: deterioro de la salud física, generación de pensamiento unilateral, ideación fóbica o paranoide, expresión emocional reducida, disminución de la autoestima, despersonalización, disociación, culpa o aparición de patologías mentales como ansiedad y depresión (González-Bueso et al., 2015). Por otro lado, formar parte de este tipo de grupos altera los lazos afectivos del adepto, ya que es frecuente que se traten de romper sus redes sociales de referencia y, especialmente, el contacto con la familia, a la que se intenta presentar como origen de todo mal y como foco de contaminación en el proceso de búsqueda interior (Hernández e Ibáñez, 2016).

No obstante, más allá del ámbito personal, el marco de actuación de estas organizaciones supone un conflicto jurídico y económico de primer nivel, pues aunque por un lado amparan su existencia en derechos fundamentales establecidos constitucional mente como el derecho a la libertad ideológica y religiosa (art. 16, CE), el derecho a la libertad de expresión (art. 20, CE), el derecho de reunión (art. 21, CE) y el derecho de asociación (art. 22, CE), por otro ocultan conductas delictivas tales como: falsificación en documento público, evasión de capitales, delitos contra la seguridad en el trabajo y la salud pública, asociación ilícita, intrusismo profesional, corrupción de menores, coacciones, amenazas, estafa o fraude (Domínguez, 2017).

En España, la magnitud del problema es relevante, pues se estima que el porcentaje de personas pertenecientes a grupos sectarios (unos 250 en nuestro país) ronda el 0,9% de la población, un porcentaje similar al de otros países europeos, lo que deja en nuestro país 400.000 afectados (Lambertucci, 2018).

Definir lo que es un grupo de persuasión coercitiva no es tarea fácil, pues existe un problema terminológico ya desde los orígenes del establecimiento del campo de estudio, que utilizaba para su análisis el concepto de secta. En referencia a ello, el Diccionario de la Real Academia Española establece varias acepciones, entre las que destacan para el presente análisis la primera, que alude a su significado tradicional, como: “doctrina religiosa o ideológica que se aparta de lo que se considera ortodoxo”; y la tercera, que la define como una “comunidad cerrada, que promueve o aparenta promover fines de carácter espiritual, en la que los maestros ejercen un poder absoluto sobre los adeptos”.

Es por ello que la literatura científica ha tratado de delimitar estas dos acepciones, utilizando en ocasiones los términos de nuevos movimientos religiosos alternativos (Urra, 2019) o nuevos cultos (González et al., 2000) para los grupos que caen dentro dela primera acepción (tratando de eliminar su carácter despectivo) y reservando el termino de sectas destructivas (Rodríguez, 2005), sectas coercitivas (Rodríguez-Carballeira, 2004), grupos de manipulación psicológica (Almendros et al., 2011), grupos de dinámica sectaria o grupos de persuasión coercitiva (Ferrán, 2010) para los que se encuentran en el segundo caso. De hecho, la superación del término secta, para pasar hablar de grupos, cobra especial relevancia una vez que ha trascendido su carácter religioso, al hacer constar que actualmente pueden articularse también en torno a objetivos comerciales, políticos, humanísticos, psicoterapéuticos, dietéticos, educativos, etc. (Urra, 2019). De hecho, fenómenos de este tipo pueden darse también en relaciones familiares, de pareja o incluso, relacionadas con el ámbito de la salud (Rodríguez-Carballeira et al., 2005).

Por todo ello, lo que define a un grupo de persuasión coercitiva no es su objetivo aparente ni sus creencias (doctrina externa), sino su funcionamiento, basado en las técnicas de manipulación psicológica que utiliza, y su meta real (doctrina interna), que busca dominar la vida de los adeptos, acumular recursos económicos y ampliar su red de seguidores para extender su poder y capacidad de control a diferentes espacios e instituciones sociales (Rodríguez-Carballeira, 2004)

La perspectiva psicológica, al centrar su estudio en aspectos muy concretos del comportamiento humano, grupal y de las organizaciones, aporta en este contexto una visión fundamental. Y aplicándose al estudio de los grupos de persuasión coercitiva, puede centrarse en aspectos como: las características de los miembros que componen el grupo, los factores de riesgo y protección de las víctimas potenciales, las relaciones que se establecen entre los adeptos (o entre estos y el líder) y la utilización de programas de manipulación mental, que llevan al sujeto a reconfigurar su propia identidad personal y a mantenerse en la organización (Farías, 2015).

Teniendo todo esto en cuenta, el presente trabajo tiene como objetivo profundizar en el proceso de reforma del pensamiento que sufre el adepto de un grupo de persuasión coercitiva, explicando cómo se produce la reconfiguración de su personalidad a través de algunas de las técnicas más habitualmente utilizadas.

Vol. 29 Núm. 29 (2022): Vol. 29 (2022). Boletín Criminológico (artículos nº 213 a nº 216), Artículos

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DOCUMENTO COMPLETO DEL ESTUDO DE GRUPOS COERCITIVOS

LA PERSUASIÓN COERCITIVA EN DISTINTOS CONTEXTOS DE LA SOCIEDAD

¿QUÉ ES LA PERSUASIÓN COERCITIVA?

Existen ámbitos y/o grupos de la sociedad actual en los que se atacan los derechos fundamentales de sus adeptos mediante técnicas que comúnmente se han denominado lavado de cerebro o manipulación mental.

Este concepto es formalmente conocido como persuasión coercitiva; actos deliberados para influir en las actitudes o conductas de otras personas mediante la fuerza (física, psíquica o social; directa o indirecta y manifiesta y/o latente). Se trata de un subtipo de persuasión sutil y dañina que, al aplicarse de forma organizada y sistemática, altera la identidad de la persona y genera una nueva pseudoidentidad.

De este modo, el objetivo es transformar el pensamiento del individuoconvertirlo someterlo al grupo. De este modo, convierte en suyas las creencias inducidas mediante la coerción.


MODELO DE RODRÍGUEZ-CARBALLEIRA

Rodríguez–Carballeira, catedrático de Psicología Social y Jurídica en la Universidad de Barcelona, clasificó doce técnicas principales de persuasión coercitiva en cuatro estrategias de control: ambiental, emocional, cognitivo e inducción de estados disociativos.

Técnicas de Control Ambiental

  • Aislamiento del exterior
  • Control de la información
  • Creación de un estado de dependencia existencial
  •  Debilitamiento psicofísico


Técnicas de Control Emocional

  • Activación de emociones positivas
  • Activación de emociones negativas (miedo, culpa y ansiedad)

Técnicas de Control Cognitivo

  • Denigración del pensamiento crítico
  • Uso de la mentira y el engaño
  • Demanda de condescendencia e identificación con el grupo
  • Control de la atención
  • Control sobre el lenguaje
  • Alteración de las fuentes de autoridad (líder y doctrina)

Técnicas de Inducción de Estados Disociativos

Cánticos, mantras, oración, prácticas de no pensar, hipnosis, alteración del pasado, privación sensorial, sobrecarga sensorial, debilitamiento psicofísico, tareas monótonas y repetitivas y uso de drogas.

¿LA PERSUASIÓN COERCITIVA CONSTITUYE UN DELITO?

Tal y como se puede observar, este tipo de persuasión ataca a un amplio abanico de derechos del ser humano: la libertad de conciencia, la libertad de voluntad o la integridad moral, psíquica y física, entre otros. Además, el contexto y los factores pueden variar completamente en cada caso concreto. Por ello, a menudo existe una falta de consenso en la ubicación de este fenómeno dentro del Código Penal español.

No obstante, no cabe duda de que es un delito el cual, además, puede usarse como medio para cometer otros crímenes (ya sea de forma directa o indirecta). Debido a esto, resulta interesante analizar cómo la persuasión coercitiva aparece en contextos de la sociedad muy distintos entre sí, ya sea en mayor o menor medida.

LA PERSUASIÓN COERCITIVA EN DISTINTOS CONTEXTOS

TERRORRISMO YIHADISTA

Un claro ejemplo es el uso de estas técnicas en el adoctrinamiento terrorista. El estudio “Indicios de persuasión coercitiva en el adoctrinamiento de terroristas yihadistas: hacia la radicalización violenta” (Trujillo, Ramírez & Alonso, 2009) analizó los procesos de manipulación psicológica, la persuasión coercitiva y el abuso psicológico grupal de un grupo de terroristas yihadistas en España. Así pues, identificaron la presencia de todas las técnicas de persuasión coercitiva de los cuatro grupos de control descritos en el modelo de Rodríguez-Carballeira.

SECTAS U ORGANIZACIONES COERCITIVAS

Por otra parte, la persuasión coercitiva también ha sido comúnmente asociada al concepto de “secta”. Este término por sí mismo no tiene la connotación negativa que se le atribuye, pues se refiere a un conjunto de personas que profesan una misma doctrina (cultural, religiosa, política, empresarial, etc.).

Sin embargo, sí existe la secta coercitiva. Por su parte, Rodríguez Carballeira la define como un grupo totalitario que utiliza técnicas de persuasión coercitiva para la captación y el sometimiento de las personas a la dependencia del grupo. Esto se logra a través del aislamiento, la intervención sobre las variables de su entorno más próximo y el abuso psicológico.

 

El primer ejemplo que suele venir a la mente son las sectas religiosas, sobre las cuales hay numerosa bibliografía y documentación por el interés que despiertan. No obstante, existen otras organizaciones no religiosas que también utilizan estas técnicas. Algunos de ellos son los grupos coercitivos piramidales, los pseudoterapéuticos o los de crecimiento personal que usan el llamado “coaching coercitivo”.

Coaching coercitivo:Son seminarios de entrenamiento en los que se suele asegurar la adquisición de la capacidad de “conseguir todas tus metas” o un “desarrollo de la conciencia”. Sus métodos son objeto de crítica, pues se recurre a la presión de grupo, a la fatiga mental o a la confusión emocional. Por ejemplo, la invitación al programa debe ser a través de uno de los miembros del grupo, los cuales son presionados para conseguir nuevos participantes. Así mismo, los seminarios suelen ser escenarios eufóricos de larga duración y con mucha gente (algunas veces nocturnos). En ellos se recurre a la asignación de tareas entre sesiones, al cambio de temperatura en el ambiente o a las confesiones públicas, entre otros.

EJEMPLO: GRUPOS COERCITIVOS PIRAMIDALES​

Son empresas que se autoproclaman novedosos modelos de negocio líderes en su sector. Estas ofrecen acompañamiento, formación gratuita continuada y garantía de conseguir objetivos económicos a cambio de una inversión inicial, con la promesa de recuperarla y multiplicarla en un corto período de tiempo. Así pues, utilizan numerosas estrategias para captar y mantener a los miembros. Algunas de ellas son:

  • Vender la entrada al grupo como si fuese un privilegio y una oportunidad única en la vida.
  • Usar vestimenta elegante para demostrar un alto poder adquisitivo.
  • Utilizar palabras y expresiones concretas como “líder”, “empresario máster” o “club vip”, etc.
  • Ocultar información sobre el modelo de negocio.
  • Mentir sobre las ganancias obtenidas.
  • Utilizar la repetición continuada para convencer.

OTROS GRUPOS COERCITIVOS

Además de lo anteriormente mencionado, también se puede apreciar el uso de la persuasión coercitiva en otros ámbitos de la sociedad más amplios como en religiones convencionales, en estados totalitarios o en terrorismos de estado y contextos bélicos. Del mismo modo, también se puede apreciar en ámbitos más específicos como en la pareja con la violencia de género, en la escuela con el bullying o en el trabajo con el mobbing.

En definitiva, la persuasión coercitiva está presente en muchos y muy distintos contextos de la sociedad actual. No obstante, a veces esta puede ser difícil de identificar, lo cual lleva a considerar que las víctimas han sido libres en su elección. Esto deriva en una negación y/o minusvaloración del problema. Por ello, es necesario proporcionar herramientas para que la población sea capaz de reconocer y prevenir este tipo de situaciones.

Kateryna Andriana Ivashkiv Shulhan, Graduada en Criminología.